El buen periodismo es intrínsecamente transformador, porque lesiona intereses, concita la furia del poder. Tiene razón Rodolfo Walsh: “El periodismo es libre o es una farsa” Álvaro Delgado. 

Con la 6 edición de la feria de las humanidades, donde se premia a personalidades lagunenses de importante trayectoria, toco el turno de que el periodismo fuera reconocido, y fue al periodista de la revista nacional Proceso, a quien le toco recibir de manos de las autoridades de la Universidad de Guadalajara, el homenaje en vida, por su trabajo en algo que hoy en día es tan trivial, como es el hablar con la verdad.     

El rector del Centro Universitario de los Lagos (CULAGOS) Dr. Aristarco Regalado Pinedo comento en la rueda de prensa ofrecida con motivo de la entrega del premio Carlos Terres,  como el total del jurado fue unánime al seleccionar a Delgado Gómez como ganador del homenaje. 

 

Álvaro Delgado, es premio nacional de periodismo y desde ya casi medio siglo ha trabajado para el semanario Proceso cubriendo la fuente política, sus libros escritos son de una investigación importante de los personajes, costumbres, lineamientos, doctrinas y hasta ritos de la Derecha en México. Comenzando con el Yunque y el ultimo el Amasiato.  

El coordinador de esta feria de las humanidades Eduardo Camacho, detallo en su participación en la rueda de prensa, los motivos del premio y los méritos del periodista para recibirlo 

 

Nadie ama a su patria porque es grande, sino porque es suya”, dice Séneca, filósofo y político romano. Pero si además de suya es grande –agrego Álvaro Delgado–, el amor es por partida doble. 

Y este es el caso: Lagos de Moreno, en cuya zona rural nací hace poco más de medio siglo –en un ejido fundado por mi abuelo–, es no sólo mi patria, sino mi patria con su grandeza.  

El Periodista, quien nunca olvida a Lagos de Moreno, agradeció el premio recibido. 

 

Hablo de Lagos como mi patria porque, etimológicamente, patria es la “tierra de los padres” Y aquí nació mi padre, quien hace días partió a lo eterno, y mi madre, aquí presente, a quienes dedico este reconocimiento que me hace, en mi patria, la Universidad de Guadalajara. 

Hoy, el Centro Universitario de Lagos de la Universidad de Guadalajara me entrega el “Premio Carlos Terrés”, que recibo con respeto y gratitud, no sólo por lo que a mí me otorga ahora, sino por lo mucho que ha transformado a esta región para bien. 

“Los cimientos de mi vida los debo a mis padres, mis deformaciones de adulto y de periodista son sólo responsabilidad mía. Por mi propia historia nunca vacilé en mi decisión de ser periodista, con el objetivo, siempre, de pertenecer a Proceso. Nunca pensé que sería tan pronto ni que duraría tanto tiempo ahí que, en noviembre, cumplo 25 años como reportero orgulloso de serlo”. 

Hablar de periodismo en zonas del país donde la violencia, el abuso y presión del poder es tan latente “es difícil”, así lo comento Álvaro Delgado al ser cuestionado sobre el papel de los medios en la región de los Altos, comentando, que existen proyectos preocupados por la verdad, y el no claudicar, ya es un logro. 

 

Álvaro delgado aprovecho su discurso para dejarnos unas lecciones de periodismo de esas que en su experiencia ha trabajado y vivido a lo largo de su carrera.  

¿Qué es ser periodista? ¿Para qué ser periodista? En lo básico, es investigar, procesar y difundir asuntos de interés público, es decir, información que le concierne a las personas en comunidad. El periodista, como definió el periodista francés Gabriel Peri, es el historiador de lo inmediato. 

El periodismo remueve, escudriña, examina, documenta y difunde el ejercicio del poder y sus excesos. El poder acota, burla y combate el escrutinio al que lo somete el periodismo, al que reprime y extermina si hace falta. 

El poder es control; el periodismo, libertad. 

Las naturalezas de ambos, contrapuestas, conviven en una tensa relación dialéctica en los regímenes democráticos; en las tiranías, el poder manda. 

El periodismo, para ser fiel a su naturaleza de servicio a la sociedad, tiene como condición la independencia. Sujeto al poder –político, económico, mediático, religioso, castrense, sindical–, el periodismo es débil y degrada a propaganda.