Por Homero Aguirre Enríquez. Vocero Nacional del Movimiento Antorchista 

El 1º de septiembre del año 2014, menos de medio año después de haber asumido el poder local en el municipio poblano de Zacapoaxtla, Guillermo Lobato Toral escribió en su página de Facebook (transcribo el texto respetando la bárbara ortografía del entonces flamante alcalde): “Buenos días ciudadanos… Les pido que me disculpen por los problemas que nos ocasionan las personas d antorcha campesina no es el que yo no quiera atender sus demandas por algo personal Es que no debemos el permitir que entren a gobernar ZACAPOAXTLA”. Casi tres años después de esa abierta declaración de hostilidad hacia un grupo de ciudadanos, de bloqueo ilegal de las peticiones de Antorcha Campesina, y de la confesión pública de Lobato sobre sus intenciones caciquiles de “no permitir” que Antorcha “entre a gobernar Zacapoaxtla”, cayó asesinado, en territorio de Zacapoaxtla, Manuel Hernández Pasión, alcalde antorchista de Huitzilan de Serdán y un destacado líder popular en varios municipios de la Sierra Nororiental de Puebla.

¿Qué relación hay entre las palabras altaneras del alcalde de Zacapoaxtla, que incluyen su ilegal decisión de negarle obras y servicios a un grupo de ciudadanos e impedirle su derecho a influir si así lo desean en el gobierno de un municipio, y el homicidio de Manuel Hernández, un líder natural de su pueblo y con amplias simpatías en la Sierra Nororiental en donde están ubicados ambos municipios aquí mencionados?

Alguien podrá decir que encontrar una ligazón entre uno y otro suceso es forzar la lógica, y que tal vez las palabras de Lobato Toral fueron simplemente un exabrupto de un individuo con poder y pocas luces intelectuales. Pero no es así, entre Lobato Toral y el asesinato de Manuel hay mucho más que unas simples palabras desquiciadas. Veamos. Pocas horas después del homicidio de Manuel Hernández Pasión, ejecutado a plena luz del día en el territorio gobernado por Lobato Toral, empezaron a surgir numerosas evidencias que involucran al presidente municipal panista de Zacapoaxtla:

Dos de los autores materiales, cuyas fotografías circularon a través de los medios de comunicación de Puebla y del país, son familiares cercanos del alcalde de Zacapoaxtla; uno es su sobrino y el otro su primo. Ambos han sido sus empleados y cuentan con un amplio historial delictivo que incluye robo de autos, asaltos, tráfico de drogas y otros delitos por los cuales han estado en la cárcel, y se sabe que han sido liberados gracias a la influencia y dinero de su tío Guillermo. Además, después de asesinar a Manuel, los homicidas huyeron, pero uno de ellos dejó abandonado el automóvil en el que viajaba, por lo que tuvo que huir corriendo. Pocos minutos después se presentó en la escena del crimen el propio Guillermo Lobato Toral, quien solicitó acceso para pasar el cordón de seguridad; de ahí que varias investigaciones han concluido que su destino no era otro que rescatar al homicida que se adentró en el bosque y lo estaría esperando kilómetros adelante. Por añadidura, ha trascendido que uno de los vehículos usados en la operación criminal contra Manuel se encontraba escondido en el domicilio de familiares cercanos del alcalde.

Todo eso y más lo conoce la Fiscalía General del Estado de Puebla y las áreas de inteligencia y gobernabilidad de Puebla, al igual que conocen la agresiva campaña que antes de asesinar a Manuel Hernández protagonizó otra rama del cacicazgo, encabezada por Alonso Aco, convertido ahora en prócer de Morena, quien lanzó decenas de provocaciones a los antorchistas y particularmente a Manuel, al grado que declaró a La Jornada de Oriente, un medio de comunicación que recoge cualquier basura contra Antorcha, refiriéndose a los antorchistas: “Cuídense mucho, no vaya a ser que alguien de ustedes aparezca por ahí muerto o malherido para inculpar a otros”,mientras que su adlátere con sotana, el cura José Martín Hernández, violando su ministerio de promotor de la paz y la hermandad sostuvo rabiosamente que Manuel Hernández era “una bestia terrible con el propósito de destruirme… y que la oscuridad tiene muchos rostros y nombres. ‘Antorcha Campesina’ es uno de tantos. Por eso caigo en la cuenta de que esta lucha no es contra seres de carne y hueso, sino contra el misterio de la iniquidad y sus fuerzas oscuras”, todo eso con el fin de preparar un ambiente de linchamiento mediático, antesala de la muerte física.

Los antorchistas no pensamos que sea la falta de pericia investigativa o policíaca del gobierno de Puebla la que está impidiendo detener a quienes acribillaron a Manuel Hernández Pasión. Días después del asesinato ya estaban identificados los criminales, se sabía dónde estaban los autos, los movimientos de los sicarios para cometer el homicidio y huir, así como sus nexos con el alcalde y otros poderosos de la Sierra. Era cuestión de horas su detención, las necesarias para detectar, por ejemplo, sus llamadas y movimientos bancarios para ligarlos a otros participantes, ampliar las detenciones y poner a la luz todo el entramado de intereses que ordenó el crimen. ¿Qué ocurrió de pronto que frenó todo el operativo de un gobierno estatal? ¿Alguien le advirtió al gobierno de Puebla que no se atreviera a detener a los responsables materiales y mucho menos jalar la hebra que pudiera llevar a la cárcel a Lobato Toral, Alonso Aco y los demás que se hubieran conjurado para financiar un crimen político anunciado impúdicamente por Aco, el cura Martín y Lobato Toral, o es una convicción propia de los altos mandos del gobierno de Antonio Gali?

A ciencia cierta no lo sé, pero hoy escuché las declaraciones de Diódoro Carrasco Altamirano, Secretario General de Gobierno en Puebla, en las que; tras calificar nuestra protesta de “poco responsable”, sostiene que no se puede poner plazo fatal para detener a los asesinos, algo que contradice el plazo de unos cuantos días que los gobernantes poblanos se pusieron en diciembre, pero sobre todo presagia que el gobierno de Puebla ha tomado la determinación de no hacer justicia a Manuel Hernández, a su familia y los miles de huitziltecos y mexicanos que lo amaban como hombre bueno que fue, porque llevar a la cárcel a la mafia que lo asesinó significa destapar una cloaca que alteraría sus equilibrios políticos, afectaría la imagen del partido gobernante y daría la razón a los antorchistas, algo inaceptable para ciertas cúpulas en el poder. Si no es así, el gobernador Antonio Gali tiene, este lunes 15 de enero, un excelente foro para anunciar que han caído en la cárcel los asesinos materiales.

No es la primera vez que los antorchistas nos enfrentamos a esos intereses, ni la primera sangre nuestra que corre por defender nuestra convicción de que urge un modelo económico que erradique la pobreza que padecen millones de mexicanos. Sabemos que la lucha será prolongada y difícil, pero no cejaremos nunca de denunciar el crimen político del que somos víctimas y la injusticia que comete en contra nuestra el gobierno de Puebla al no castigar a los homicidas; tampoco dejaremos de llamar a los mexicanos a luchar por un país en donde desaparezcan la pobreza, la injusticia y los crímenes contra quienes quieren una patria más digna para todos, como era el anhelo de Manuel Hernández Pasión. Para reclamar justicia y denunciar que en Puebla se está prostituyendo la ley, marcharemos 40 mil antorchistas a la sede donde rinde su informe el gobernador, con una pregunta que no dejaremos nunca de formular: ¿Por qué no han sido detenidos los asesinos de Manuel Hernández Pasión?