Por Luis Enrique López Carreón  
Dirigente del Movimiento Antorchista en Colima  
 
El pasado fin de semana, los maestros integrantes de Antorcha Magisterial de Colima, cometieron el mayor sacrilegio condenado por los que se creen dueños del magisterio colimense: se atrevieron a promover e impartir, ¡sin la autorización “oficial” !, un curso de capacitación para docentes de nivel medio superior; y por lo que se ve, lo más condenable de todo, es que tuvieron mucho éxito entre sus demás compañeros, pues lograron reunir casi un centenar de docentes de 18 bachillerados.
Pero que conste, que todo este atrevimiento empezó con la iniciativa de Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD), presentada al Congreso de la Unión por el Presidente de la República el 13 de agosto de 2013. Ya que en dicha ley, que según dice en su Artículo 1º, es reglamentaria de la fracción III del artículo 3º de la Constitución General de la República, dispone en sus artículos 21 y 22, que, a partir de la aprobación de ese ordenamiento, el ingreso al Servicio de Educación Básica y Media Superior, se llevará a cabo mediante un “concurso de oposición”, con lo que se busca – dicen -, garantizar la idoneidad de los conocimientos y las capacidades necesarias de los futuros maestro a contratar. Pero además, en el artículo 52 del capítulo VIII de esta Ley, se ordena la evaluación del desempeño del docente – ya con su nombramiento oficial – con carácter obligatorio; quien, de ser identificado en la evaluación, con “insuficiencia en su desempeño”, deberá incorporarse a los “programas de regularización” que la Autoridad Educativa determine, y tendrá dos oportunidades de evaluación más, para alcanzar “un resultado suficiente”, so pena de perder el “Nombramiento” correspondiente “sin responsabilidad alguna, para la Autoridad Educativa”. Y es aquí, donde aparece la urgente necesidad de capacitación, de todos los maestros, procurando salvar a como dé lugar, el “Nombramiento” ganado y otorgado por la Autoridad Educativa, que es el que, casi siempre, le da comer a ellos y a sus familias.
Muy bien, pero, ¿por qué los maestros agrupados en Antorcha Magisterial, tuvieron qué organizarse y buscarse, solos y por su cuenta, un curso de capacitación, para hacer frente a la “Evaluación del desempeño docente” ?, ¿qué acaso no es esta, según la Ley, una obligación del Estado? ¡Sí lo es!, y para comprobarlo, invoquemos de nuevo la LGSPD, artículos 54 y 59, en este último se puede leer lo siguiente: “El Estado proveerá lo necesario para que el Personal Docente y el Personal con Funciones de Dirección y de Supervisión, tengan opciones de formación continua. Las Autoridades Educativas […] ofrecerán programas y cursos para la formación continua y el avance cultural del personal en servicio”. ¿Cumple el Estado y sus Autoridades Educativas con la Ley referida, tal como se dice? Sostengo que son cientos -o tal vez miles-, los maestros que desearían que en realidad así fuera.
Pero hoy quiero referirme sólo a la situación que conozco bien, es decir, a la falta de Apoyo en capacitación de los maestros de los Tele Bachilleratos Comunitarios (TBC) y de Educación Media Superior a Distancia (EMSAD). De estas dos modalidades de Bachillerato, ya he denunciado bastante sus carencias y falta de apoyo por parte de los gobiernos; pero quiero repetir aquí, porque me parece significativo para lo que estamos analizando, la actitud de franco menosprecio, con que “las Autoridades Educativas” tratan a los maestros de los TBC.
Veamos: Según el mapa curricular oficial de la Dirección General de los Bachilleratos (DGB), en un Bachillerato General (BG) se debe impartir a los alumnos 92 horas de clase a la semana, esto es, 30 horas en primer semestre,  33 en tercero  y 29 en quinto. En un TBC en cambio, el mapa curricular refiere sólo 89 horas – tres menos -, esto es, 27 a primer semestre, 33 a tercero y 29 a quinto, aquí ya hay una desventaja; pero sucede, que a los maestros de los TBC se les pagan sólo 20 horas a la semana, es decir, 60 en total por los tres maestros que componen todo el personal; aquí vemos ya que la desventaja horaria es ahora de 32 horas semanales, en relación a un Bachillerato General. Ítem más. No obstante, que los maestros organizados en Antorcha Magisterial, han reclamado el aumento y pago de las 32 horas faltantes, ahora resulta que “Las Autoridades Educativas”, a través de la Dirección de Educación Media Superior, les informan a los directivos, que por “disposición de México”, deben ajustar sus horario para reducir las “horas de clase” a sólo 50 minutos cada una, lo que significaría, que la jornada semanal ya no sería de 60 horas, como denunciamos líneas arriba, sino ahora, de sólo 50 a la semana; si ahora sabemos que son tres los maestros, la nueva jornada significaría 16.6 horas por maestro a la semana, es decir 3.3 horas al día. ¡¿Cómo harán ahora los maestros para cumplir su función educadora en tan poquísimo tiempo?! Y ahora, sabiendo esto, ¿en verdad se puede creer que “Las Autoridades Educativas” están muy interesadas en cumplir la Ley, y dar cursos de capacitación a estos maestros, para que cumplan mejor su función? Pues yo estoy muy seguro que no, y por eso aplaudo con mucho entusiasmo la iniciativa de los cursos de capacitación de Antorcha Magisterial. No cabe duda, que es muy cierto, que la emancipación del pueblo, será sólo obra del pueblo mismo.
Al día siguiente de concluido el curso organizado por los maestros antorchistas, apareció en los principales medios locales, una misma nota que, por sus características, sostengo que fue promovida  – y seguramente pagada – por “Las Autoridades Educativas”; en ella se dijo, no se cuántos -por que no los conté- los cursos, capacitaciones, actualizaciones, talleres de microenseñanzas (sic), acompañamientos de tutores, y etc., etc,, que según la Secretaría de Educación se le han impartido a todos los maestros de los TBC y EMSAD, “sin distingo de asociación de grupos o ideologías políticas”; y al final, tal vez para impresionar a los maestros poco informados, cierran con lo siguiente: “Por lo anterior, queda de manifiesto que la Secretaria de Educación ha cumplido lo que mandata la Ley […]”  Muy bien, pues me da mucho gusto, y sinceramente espero que con todas estas capacitaciones, talleres acompañamientos, microenseñanzas y demás, el maestro se sienta ahora, verdaderamente mucho más preparado, capacitado y seguro para defender con éxito el “Nombramiento” que le da el sustento.
Por lo pronto, quiero decir, que cuentan los maestros de Antorcha Magisterial, con todo el reconocimiento y apoyo de la organización social que honrosamente represento en Colima, para seguir promoviendo todos los cursos de preparación para la evaluación del desempeño docente que hagan falta. Si fuera cierto o llegara algún día a ser cierto – cosa que sinceramente deseamos -, todo lo que declara en su nota la Secretaría de Educación, los antorchistas seríamos los primeros en alegrarnos por eso, pues ya no serían necesarios los cursos que promueve por su cuenta el magisterio Antorchista, y con ello ahorraríamos mucho en gastos y desvelos ajenos. Pero por lo pronto, compañeros y amigos maestros, ¡Adelante por la educación!