Por Luis Enrique López Carreón  

Dirigente del Movimiento Antorchista en Colima  

No sé a usted, amigo lector, pero a mí en verdad, no terminan de gustarme ni convencerme, los “novedosos” métodos y procedimientos a los que están acudiendo todos los partidos políticos mexicanos para hacerse, a como dé lugar y sin ningún escrúpulo, de la mayor cantidad de votos posibles, sean estos o no de sus partidarios, amigos o simpatizantes. Y lo más afrentosos y agresivo, que yo considero, para todo el pueblo pobre y trabajador, son precisamente, las ingentes cantidades de dinero que, según informes del Instituto Nacional Electoral (INE), se les están destinando del erario público, para que perfeccionen y echen a andar estos -como dije- “novedosos métodos” de caza de votos. Le diré en concreto a cuáles métodos y procedimientos me refiero, y cuáles son mis modestas, pero legítimas dudas e inconformidades.

Primeramente hay que ver las Alianzas. De estas ya no quiero referirme -como seguramente usted también lo notó-, a la manera tan poco honesta y consecuente de cómo quedaron constituidas, algunas de las cuáles, por su forma, me recuerdan a la descomunal e infeliz criatura Frankenstein, personaje de la novela de la narradora inglesa Mary Shelley. Lo que hoy quiero recordar, es el objeto esencial del financiamiento público a los partidos políticos por parte de todos los mexicanos, que es donde yo veo que no se contempla, para nada, la integración de las ya famosas alianzas partidarias. Veamos qué dice el INE acerca de esto.

En el mes de agosto de 2017, el Consejero Presidente del INE, Lorenzo Córdova Vianello, causó gran controversia en la opinión pública, al anunciar los 6,788 millones 900 mil, 016 pesos que se asignarán a todos los partidos políticos y candidatos independientes en el 2018, sin sumar las prerrogativas que recibirán localmente, de cada estado (El Economista, 22/08/2017); hubo incluso quienes afirmaron que se trataba del presupuesto más alto de la historia, que el Estado mexicano destinará para financiar la política. Pero veamos ahora cómo se definió este presupuesto. Según el mismo Lorenzo Córdova, todo este dinero se asignó de acuerdo con una fórmula de cálculo descrita en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y, particularmente, en el Título Quinto, del Capítulo I, de la Ley General de Partidos Políticos. Y en resumen ¿qué dice este cálculo?

Veamos. Se dice en el INE que se toman en cuenta dos variables: 1) El número total de ciudadanos inscritos en el padrón electoral federal (para los partidos nacionales), o local (para los partidos locales), según sea el caso, a la fecha de corte del mes de julio de cada año; y 2) El monto del salario mínimo vigente en la Ciudad de México para los partidos políticos nacionales, o el salario mínimo de la región en la cual se encuentre la entidad federativa, para el caso de los partidos políticos locales. De esta manera, -conociendo el valor de ambas variables-, lo que sigue es multiplicar el número total de los inscritos en el padrón por el 65% del monto del salario mínimo, y la resultante de esto, da el financiamiento para cada partido, dependiendo del número de votos alcanzados en el proceso electoral pasado más reciente, es decir, los que oficialmente quedan registrados como sus militantes. Esto significa, que cuantos más militantes registrados tenga un partido, tanto más recibirá de financiamiento.

Muy bien, y aquí es donde vienen mis dudas. Si aceptamos que, conforme a la Constitución, el financiamiento a los partidos políticos se hace para fortalecer la democracia, fomentando la pluralidad y más opciones políticas al electorado, entonces, ¿por qué hay partidos políticos que sólo se gastan el dinero, pero que no compiten, como el caso de las alianzas? ¿Qué acaso no les alcanzó, al Partido Verde, al PANAL, al PRD, al Movimiento Ciudadano, al PT y demás, con todo el dinero que -según lo que dice INE- les aportaron sus partidarios, como para preparar a lo largo de cinco años, uno solo de sus cuadros y de sus filas, con el que pudieran pelear electoralmente la Presidencia de la República? ¿Qué dice de esto el pueblo pobre militante perredistas, petista, panalista o como se digan, al saber que con su militancia mantienen a su partido y que ahora tienen que votar por un candidato de otro? Pero además hay que recordar, que el financiamiento a que nos referimos,  se le otorga a cada partido de manera individual, y cuando menos en los últimos tres años se lo han gastado también individualmente; ¿no debería el INE y la ley que invocan, ajustar y entregar el financiamiento no por partido, sino conforme a las mentadas “alianzas”?

En segundo lugar, hay que ver cómo se eligieron la mayoría de los candidatos. En esto, causa grima también, ver con cuánto desprecio trataron los partidos políticos aliados a sus partidarios, en la manera tan poco democrática, con la que eligieron sus candidatos con los que competirán en este próximo proceso electoral. Quiero en esto, hablar sólo de lo que conozco bien, por eso mencionaré sólo al caso de los partidos de Colima, que también andan de aliados. El periódico Diario de Colima informó el día 25 de enero pasado, que en la última hora para que venciera el plazo legal para el registro de coaliciones, los dirigentes del PAN, PRD y MC, llegaron a acuerdos y se presentaron ante el IEE para hacer el trámite de su alianza, llamada “Por Colima al Frente”. Pero no crea usted amigo lector, que la cosa se arregló así nomás de cuates, veamos en qué consistió su “arreglo”: de los 10 candidatos a las presidencias municipales, todos deberán ser del PAN; a MC le tocarán 15 regidurías y al PRD, 5. De los distritos locales, en 11 los candidatos a diputados deberán ser panistas, 3 del MC y 2 perredistas. Esto me recuerda más bien, al reparto de un jugoso botín. Pero y en todo esto ¿cuál fue la opinión de las bases partidarias de los partidos amancebados, es decir aliados?, ¿renunciaron sin más, los verdaderos perredistas y del Movimiento Ciudadano a proponer sus propios candidatos a las presidencias municipales?, ¿para qué entonces, militan en un partido que renuncia sin más, a llevar a la práctica sus propuestas de gobierno? Pero no nos hagamos, es casi seguro que ni siquiera les consultaron, está claro que en este tipo de “arreglos” la voluntad popular no cuenta, y incluso estorba.

¿Y qué decir de las otras alianza? Nada, nada distinto, pero llama la atención de la alianza “Juntos por Colima”, donde el PRI y el Verde, creo que ya hasta andan de luna de miel. Estos partidos ya hasta le pusieron nombre y apellido a las criaturas, – perdón, a las candidaturas -; y por eso aquí la cuestión es: ¿a quién le preguntaron acerca de la vida y obra de cada elegido, que los andan presumiendo como todo un cúmulo de virtudes?

Prudencia, recomendamos mucha prudencia señores de las alianzas, y, sobre todo más respeto a la voluntad popular. Ya no esta lejos el día en que este país cambie, electoralmente también, y como en todas las grandes revoluciones que recuerda la historia, la voluntad del pueblo pobre y trabajador siempre estará presente. Que conste.