Vivir la conversión para renovarnos y dar frutos de vida eterna.

Por: Jorge Alberto Cavazos Arizpe  VI Obispo de la Diócesis de San Juan de los Lagos

En la esperanza en el buen corazón del creyente y en la fuerza renovadora que impulsa el espíritu del tiempo litúrgico de la Cuaresma, les deseo paz en Cristo.

Estimados hermanos, vivimos ya el tiempo litúrgico de la Cuaresma, camino espiritual que nos lleva hacia la alegría de una vida mejor desde nuestra fe, para celebrarlo en la Pascua de Cristo.

En nuestra vida siempre es necesario un camino de conversión, es la actitud que Jesucristo pedía no solo a sus discípulos sino a toda persona. Sus acciones y sus palabras, ya con sus discípulos, ya con los dirigentes judíos, con quienes le buscaban o a quienes encontraba, nos muestran una invitación a una forma más plena de vivir y de transmitir la fe en Dios.

Aun cuando la conversión es una actitud permanente en nuestra vida, toma en la Cuaresma especial relevancia, pues este tiempo litúrgico es una gran oportunidad para fortalecer nuestros lazos con Dios, con nosotros mismos, con el prójimo y con nuestro entorno. Se trata de un cambio de mentalidad que implica a toda nuestra persona y nuestras labores.

El Papa Francisco nos ha enviado su mensaje de la Cuaresma donde basado en el texto bíblico de Rm. 8,19: “La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios.”Nos invita a una vida nueva basada en el Evangelio y a la altura de Jesucristo. Hagamos vida la ecología integral que abarca toda nuestra existencia y el amplio mundo de relaciones que nos toca vivir.

Ante todas las realidades del mundo y de la Iglesia, – las cualidades que hay en cada bautizado, pero los antitestimonios que tanto han fracturado la vida de la gracia, la credibilidad y la fe -, situaciones que requieren una especial atención, hoy somos invitados por Jesucristo mismo a renovar con su Gracia y de corazón nuestra vida interior, estamos llamados a ser signo de esperanza ante toda persona y circunstancia. La Cuaresma resulta así un especial tiempo litúrgico para renovarnos y dar fruto (Lc. 6,43), para analizar nuestra conciencia y renovar nuestro vivir cristiano.

A continuación, aparecen algunas de las oportunidades que en tiempo y acciones nos ayudan a fortalecer nuestro espíritu y lograr una mejor relación con Dios, con nosotros mismos, con el prójimo sobre todo el más necesitado, con el alejado de Dios, y así mismo con el mundo que nos rodea. A fin de cuentas, buscar la santidad, es dejar lo que nos separa de Dios.

Vivir la Eucaristía, Ejercicios espirituales (cada comunidad parroquial organiza el tiempo); Jornada 24 horas para el Señor (29-30 de marzo); Campaña de la Caridad 2019 de Cáritas mexicana (Desde el miércoles de ceniza hasta jueves santo); Retiros espirituales y jornadas de confesiones y oración; Misiones; práctica de obras de misericordia espirituales o materiales; y las Normas del siempre importante ayuno y la abstinencia.

Con mi bendición y mi oración ante Jesucristo El Señor, y ante Nuestra Madre santísima La Virgen de San Juan de los Lagos.