Por: Miguel Ángel Casillas Báez

 

Se le cocían las habas por ser candidata del PRI a la alcaldía de Tepatitlán. Para el oficio político ha sido buena, tanto como empresaria en la política dentro de sus industrias, como empleadora de cientos de personas y parte de una de las familias económicamente muy distinguidas en Tepatitlán. La sombra de don Salvador de Anda Delgadillo le llega en la opinión de muchos tepatitlenses, mayormente los sexagenarios y subsecuentes. Un gran hombre, un buen juez y excelente presidente municipal hace medio siglo. Pero la Nena de Anda es buena en su oficio, dedicada de tiempo completo a la política  a la grilla, se le cocían las habas para ser candidata del PRI a la alcaldía de Tepatitlán pero se detuvo con la fuerza aplastadora de “la señora” Cecilia González: el candidato a la alcaldía tenía que ser el doctor Manolo, compadre de la señora, compadre del señor, candidato por sus simpatías y también por… sus simpatías. Ninguna negociación, nada de que la Nena de segunda y Manolo de primera, porque de segundo iría el hijo de “la señora”. A la mala, la Nena de Anda encontró una astilla del tamaño de su palo y se le cocieron las habas para ser candidata del PRI: se llevó a su séquito, lo que incluyó a Enrique Vargas y los documentos propiedad del partido, bajo su posesión como secretario de organización, que le ayudaron a hacer la campaña aquella en la que perdieron con Jorge Eduardo González Arana en el año 2012.

Perdió uno, el PRI, toda la credibilidad posible. Tanta que la abanderada para la presidencia de ese partido, Conchita Franco, más bien lo es como una apuesta de la televisión local siempre dedicada a las prebendas a partir de la información. Una candidatura sigue siendo la prueba tácita de esa apuesta, nada despreciable como negocio, la política como parte de ese negocio si no fuera porque está en juego el dinero público. La otra, Nena de Anda, ganó en su apuesta y ahora sigue persiguiendo esos votos que antes eran para el PRI. Pero sigue siendo priísta en su actuar: la actuación de Hugo Bravo, presidente municipal por el Partido Movimiento Ciudadano (si, aunque no les guste, es un partido político) está basada en el golpeteo interno, en la descalificación, en las manos y proyecciones de los mismos priístas que han estado siempre, sumados los panistas que no estuvieron de acuerdo con la designación de Jorge Eduardo como candidato y de los panistas que no estuvieron de acuerdo con la no designación de sí mismos.

La prueba más evidente del priísmo acendrado de la Nena de Anda es la simpatía por acuerdos con los grupos políticos para acomodar candidaturas de manera que el triunfo electoral asegure el triunfo de esos grupos- Sin proyecto, sin representación y sin respeto por quienes intentan representar. Un ejemplo contundente es Mara Robles como precandidata del Partido Movimiento Ciudadano, parte de los acuerdos en la cúpula: Nena de Anda, Raúl Padilla, Enrique Alfaro. No más. En la cúpula no caben muchos. ¿En dónde están los ciudadanos moviéndose para hacer política en las candidaturas? Por supuesto que en ningún nado, aquí no hay ciudadanos ni voces, hay posiciones legalistas para aprovechar las franquicias al cien por ciento y hacerse de los cargos públicos como una forma en la que seguirán haciendo política pero sin tener que darle cuentas ni a los ideales, ni a los principios, ni a otros militantes. El Partido Movimiento Ciudadano es la más burda de las falsedades como organización política. Ahora a la Nena de Anda se le cuecen las habas por ser presidenta municipal de Tepatitlán. Conozco la política en el municipio desde 1982, el triunfo de unos profesores –Mario Pérez y Raúl Alcalá- como prueba irrefutable de que a los engolosinados por el poder, a los que se les cuecen las habas por la presidencia municipal, se pueden quedar sin agua ni para el caldito.