Por: Sergio Hernández

7 de octubre de 2020.- Mario Molina, el mexicano quien recibió el Premio Nobel por ayudar a la humanidad a comprender la química de la capa de ozono (que estaba siendo afectada severamente), murió en la Ciudad de México de un infarto, a sus 77 años.

En 1960 entró a la UNAM a estudiar Ingeniería Química, siguiendo sus estudios en Estados Unidos y Alemania.

En 1973 se unió a un equipo de investigadores del profesor Sherwood Sherry Rowland, como becario de posdoctorado, para estudiar los efectos de los cloroflurocarbonos en la atmósfera, descubriendo que estaban provocando una severa afectación en la capa superior de ozono.

El artículo científico que dio cuenta de este hecho fue publicado en la revista Nature en 1974 y a partir de ese momento el mundo comenzó a buscar opciones para frenar el daño que estaba siendo evidente en la antartida.

Mario Molina formó en el año 20014 el Centro Mario Molina autodenominado como «un puente de soluciones prácticas entre la ciencia y las políticas públicas en materia de energía y medio ambiente para promover el desarrollo sustentable y un desarrollo económico vigoroso».

El Centro Mario Molina es una asociación civil, que busca dar continuidad y consolidar en México las actividades que durante su vida realizó el Dr., «buscando encontrar soluciones prácticas, realistas y de fondo a los problemas relacionados con la protección del medio ambiente, el uso de la energía y la prevención del cambio climático, a fin de fomentar el desarrollo sustentable».

Nota del portal aliado Verdebadera

Un infarto provocó la muerte de Mario Molina